El YCC es un prototipo de un cupé pensado para satisfacer a un público femenino. Volvo supone que, si se satisfacen las expectativas de las mujeres con un coche, también se satisfacen las de los hombres.
Según Volvo, las mujeres quieren del coche lo mismo que los hombres y, aemás: más espacio para almacenar cosas, que sea más fácil entrar y salir, más visibilidad, que tenga poco mantenimiento, que se pueda cambiar la decoración interior y que sea fácil de aparcar.
Para que haya más espacio entre los asientos, la palanca de cambios está en el salpicadero y el freno de estacionamiento es automático. Además, los asientos traseros están normalmente plegados, como las butacas de un cine; se abren cuando hacen falta (imagen). Hay otros huecos para ocultar cosas, como una caja de seguridad integrada en el marco de la puerta (imagen).
Para facilitar el acceso hay puertas de tipo «ala de gaviota», que se pueden abrir automáticamente sin que el conductor tenga que apretar un botón (si así están programadas). La parte inferior del marco de la puerta baja también automáticamente al abrir la puerta. El inconveniente de estas puertas es que son necesarios 60 cm libres junto al coche para poder abrirla; es difícil que haya ese espacio en una plaza de aparcamiento normal, porque el coche mide 1.830 mm de ancho.
El capó del YCC no se puede abrir, salvo en concesionario. La única operación de mantenimiento prevista para que la haga el usuario del coche es añadir líquido del limpiaparabrisas, cosa que se hace a través de una válvula que está junto al la del depósito de combustible (imagen).
Cuando son precisas operaciones de mantenimiento, programadas o no, el coche se pone en contacto automáticamente con el servicio técnico para concertar una cita; el conductor es informado y, si le viene bien, puede reservar esa 17-02-05 también desde el coche. El conductor también puede contactar con el servicio técnico para que hagan una limpieza exterior e interior del coche.
La tapicería y las alfombrillas son intercambiables. En este prototipo, están previstas ocho combinaciones de colores y materiales. Estos elementos están hechos para que sean fáciles de quitar y poner (imagen).
Tiene un sistema de ayuda en aparcamiento que consiste en que, primeramente, el coche calcula si el hueco es suficiente. Si lo es, el coche orienta las ruedas automáticamente; el conductor sigue siendo el encargado de las demás operaciones (seleccionar la marcha, acelerar y frenar).
Todo un derroche de feminismo,dará mucho que hablar... y quizá algun dia podamos presumir de un coche exclusivo para nosotras.